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La primera mitad
"¡SI AL PRINCIPIO IBA BIEN!"
Es una frase que muchos corredores suelen decir cuando llegan a meta en una competición que habían preparado muy bien, pero que al final les ha dejado insatisfechos en su resultado.
Seguramente su error habrá sido el haber salido demasiado deprisa en la primera parte de la carrera y luego, a medida que se acercaba el final, vieron que las fuerzas les fallaban, que perdían posiciones en la clasificación general y que los
últimos kilómetros, que deberían ser, en teoría, los más rápidos, el ritmo decaía y decaía...
En este artículo hay una serie de pautas para evitar caer en ese error. Eso si, en "el fragor de la batalla" (es decir, con la emoción de la carrera), será difícil seguir alguno de ellos...
1) Hacer un test pocos días antes de la competición para saber más o menos cual puede ser la marca en la carrera. Así se puede extraer el ritmo medio a seguir durante
la carrera, y ser consciente de él, para controlarlo.
3) Hacer la carrera propia. No sentirse presionado si algún contrincante salió a un ritmo diferente, pues cada quien sabe a qué velocidad empezar una carrera para un desempeño mejor.
5) No correr a tirones durante la competición. Si algún rival lo hace, allá él. Si se decide dar un cambio de ritmo, que sea definitivo, y cuanto más cercano a la meta, mejor, pues será más consistente.
6)
Si el terreno no es llano o si hace viento en contra, hay que entender que el ritmo no puede ser el mismo que en llano, por lo tanto hay que tenerlo en cuenta y no empecinarse en llevar la misma velocidad que si no existiera alguno de estos dos inconvenientes.
7) Los kilómetros finales deben ser los más rápidos. Hay que guardar fuerzas para ese momento, y si a mitad de carrera se va ajustado, se debe prever un último esfuerzo para el final.
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